TRUJILLO.- Taxista, este
era el oficio del hombre que fue hallado muerto sobre el charco que formó su
propia sangre en una loza deportiva del Alto Trujillo.
Si bien su
identidad ya no es un misterio, aún se desconoce por qué y quiénes lo
arrancaron de este mundo, de dos balazos en el pecho y uno en el brazo.
Como es de
suponerse, sus familiares juran que no tenía enemigos. Los detectives, sin
embargo, sospechan que se trata de una venganza orquestada por alguien que lo
conocía.
MUERTE Y
MISTERIO
El nombre del
taxista que se suma a la larga lista de choferes asesinados en Trujillo es
Antonio Aguirre Simón.
Tenía 32 años
y por increíble que parezca lo rellenaron de plomo en una loza deportiva que no
sólo está cerca de su casa, sino también a pocas cuadras de la comisaría del
Alto Trujillo. El domingo,
día en el que sus familiares y amigos lo vieron por última vez, salió a
trabajar en su taxi.
Parecía ser un
día como cualquier otro. Es por eso que al caer la noche su viuda Lucy Orbegoso
Paredes lo esperaba junto a sus dos hijos, de 12 y 2 años.
“Pero Antonio
no regresó. Lo que creíamos era que quizá trabajó toda la noche en su taxi, a
veces lo hacía, pero el lunes tampoco volvió, y nos preocupamos”, manifestó su
hermano al llegar a la agencia funeraria ubicada a una cuadra de la morgue.
Quienes lo
conocían contaron después que el domingo vieron a Antonio Aguirre Simón
alejarse con unos amigos con quienes iba a tomar cerveza. Esto sucedió después
que guardó su auto en una cochera cercana.¿A dónde fue?
¿Con quiénes se fue? Esas preguntas todavía no tienen respuestas.
Lo cierto es
que como a las 10 de la noche, los vecinos de Nuevo Florencia de Mora
reportaron a la policía que escucharon varios disparos.
Cuando los
agentes patrullaron la zona, encontraron en la loza deportiva del sector
conocido como La Victoria, el cadáver de un hombre que después se sabría era el
taxista.
El cuerpo
yacía tendido sobre la sangre que le brotaba de tres heridas: dos del pecho y
una del brazo izquierdo. Alrededor no
se halló más que los tres casquillos de las balas que lo mandaron a la tumba.
En sus
bolsillos no había nada, los asesinos además de su vida, también se llevaron
sus documentos y su dinero.
Cerca de la
medianoche, el cadáver ingresó a la morgue sin nombre y así permaneció hasta la
noche siguiente.
¿UNA TRAMPA?
Los peritos de
criminalística analizaron la escena del crimen. El cadáver estaba al borde de
las graderías del campo deportivo y, como ya hemos dicho, tenía dos balazos en
el pecho.
Según su
hipótesis, la víctima estuvo sentado en una de las graderías, quien sabe si
mirando un partido de fútbol cuando llegó su asesino quien se le acercó de
frente apuntándole con una pistola.
Cuando vio que
estaba a punto de recibir una lluvia de balas, a lo primero que atinó es a
cubrirse el rostro con el brazo, como si eso lo fuera a proteger.
¿Por qué no
escapó? La policía sospecha que o estaba ebrio o no estaba en condiciones de
huir. Lo cierto es que las balas le atravesaron el pecho y un tercer disparo le
cayó en el brazo.
Respecto a
quien lo mató, la policía no descarta que se trate de uno de sus amigos, quizá
alguno de los que lo invitaron a tomar cervezas para embriagarlo y aniquilarlo
con facilidad.
Pero tampoco
se desecha la posibilidad de que lo hayan matado por robarle sus pertenencias,
esto debido a que la loza deportiva donde lo mataron es frecuentada por
drogadictos que buscan robar a cualquiera con tal de conseguir pasta básica de
cocaína.
La noche del
lunes, Lucy Orbegoso y sus cuñados llegaron a la morgue y reconocieron el
cadáver. Su búsqueda había terminado de una manera que jamás imaginaron. Hasta el
momento, el misterio de quiénes y por qué lo mataron se mantiene.

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