2/10/2014


TRUJILLO.- Un joven de 28 años fue asesinado ayer de un balazo en el pecho, en medio de una infernal trifulca en la cuadra 7 de la avenida Túpac Amaru (frente al cementerio de Miraflores).

El autor del disparo, un delincuente cuya identidad es por ahora investigada por la Policía, trató de asesinar al vigilante de una discoteca, con el que momentos antes había sostenido una feroz discusión, pero el proyectil acabó impactándole al muchacho, que nada tenía que ver con aquel pleito. Además, antes de perforarle el cuerpo, esa misma bala le atravesó el hombro izquierdo a la chica que estaba con él.

Esta nueva historia de pólvora y sangre se produjo a las 6:30 a.m., en  la avenida Tupac Amaru. Jorge Luis Cortés Ruiz, el agraviado, había pasado la noche en  un centro nocturno en compañía de Fiorella Huamán Mendoza (26), su amiga, con quien vino de Lima por unos días; ambos viven en San Juan de Lurigancho, pero cuentan con familia aquí.

Al amanecer, ambos jóvenes salieron para regresar a casa de sus parientes, pero antes, caminaron hacia la esquina y le compraron un par de juanes a una ambulante que suele ubicarse en las inmediaciones.

INFIERNO
En esas circunstancias, ocurrió la pelea. En su testimonio a la Policía, Fiorella Huamán refirió que, mientras comían, notaron que el guardián del local sacaba a empellones a un hombre de estatura mediana y cabello lacio.

Al parecer el individuo aquel había causado problemas dentro de la discoteca, por lo que el personal de seguridad revolvió expulsarlo. Fue un forcejeo infernal que incluyó golpes, patadas y escupitajos, además de insultos y amenazas de muerte. Nadie presagió lo que pasaría después.

Fuera de sí, el criminal extrajo el arma que ocultaba entre sus prendas y trató de asesinar al vigilante, pero su extremada embriaguez le hizo fallar el blanco.

Cuentan testigos que, a pesar del arma, el custodio continuó forcejeando con el delincuente, y en medio de toda esa confusión, volvió a escucharse otro disparo.

Esta vez, la bala sí encontró un blanco, pero no el que se había propuesto el homicida, sino otro, uno que ahora debe de estarle pesando.

UNA TRAGEDIA
Aquel proyectil le atravesó primero el hombro a Fiorella y luego se le clavó en el pecho a Cortés Ruiz. En resumen, fue una sola la que dejó herida a la joven y le causó la muerte a su amigo. Ambos quedaron tendidos sobre la berma central, a donde había corrido para ponerse a buen recaudo.

Personal de la Compañía de Bomberos de Trujillo acudió a la emergencia y llevó a ambos al Hospital Regional. Cortés aún respiraba, pero sus latidos iban apagándose a cada metro. Para cuando los médicos lo recibieron, en la sala de Emergencias, ya no podían hacer nada por él. Había muerto en el camino.

Sus restos fueron internados en la morgue, a la espera de que sus parientes los reclamen; no obstante, nadie se apareció por ahí en toda la mañana. Sus familiares deben de haberse enterado de lo ocurrido recién al mediodía, por lo que habrían llegado a Trujillo en la noche.

En tanto, Fiorella fue dada de alta. La bala solo le atravesó la piel, por lo que no corrió ninguna clase de peligro. Ella optó por no declarar a la prensa sobre la irremediable pérdida de su acompañante. 

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